Mansión 1
Al-Sharatain, the two horns of the Ram. Una Luna nacida aquí parte. La tuya es la mansión de las salidas y los primeros pasos: estás en tu mejor momento empezando, y menos a gusto esperando.
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Las veintiocho mansiones de la luna, contadas desde cero de Aries como las cuentan el Picatrix y Agripa.
Mucho antes del zodiaco de doce, el camino propio de la luna se dividía en las estaciones que ocupa en noches sucesivas. Las manazil árabes, los nakshatras indios y las xiu chinas son tres ramas de esa idea más antigua. La línea occidental, la que sigue esta tradición, va por el Picatrix y Agripa: veintiocho mansiones medidas desde cero grados de Aries, cada una con su imagen, su naturaleza y aquello que se tenía por favorable en ella.
La mansión que ocupaba tu luna es la tuya, y la app da también la mansión de tu sol. Sin hora de nacimiento se usa la luna del mediodía, y una luna cerca de un límite se señala en vez de redondearse, porque en un límite la diferencia es una mansión entera.
Las veintiocho mansiones contadas desde 0° de Aries como las cuentan el Picatrix y Agripa; la mansión de la Luna es la del lector. Sin hora de nacimiento se usa la Luna del mediodía, y una Luna cerca de un límite se señala.
Veintiocho estaciones de la luna, cada una con su imagen y su naturaleza.
Al-Sharatain, the two horns of the Ram. Una Luna nacida aquí parte. La tuya es la mansión de las salidas y los primeros pasos: estás en tu mejor momento empezando, y menos a gusto esperando.
Al-Butain, the belly of the Ram. La mansión de lo que se vuelve a encontrar y se repara. Remiendas, recuperas, traes de vuelta lo perdido; te cuesta dar algo por perdido.
Al-Thurayya, the Pleiades. Las muchas en una, el pequeño cúmulo. Ganas reuniendo: personas, oficios, cosas de valor. El oficio y la compañía son tu suerte.
Al-Dabaran, Aldebaran, the follower. Una mansión dura en los libros viejos: el ojo que sigue. Ves lo que otros evitan y no apartas la vista; tu don es la honestidad, tu costo la enemistad.
Al-Haq'a, the head of Orion. La mansión del viajero que vuelve y del favor ganado con el estudio. Sales a aprender y vuelves con ello; los maestros te encuentran.
Al-Han'a, the brand of the Twins. La marca en el cuello del camello: la alianza. Estás hecho para la amistad y para la caza en compañía; a solas pierdes filo.
Al-Dhira, the forearm, Castor and Pollux. El brazo extendido: una mansión afortunada, de ganancia y amor. Las cosas llegan a tu mano; el trabajo es sostenerlas sin apretar.
Al-Nathra, the manger, Praesepe. El hueco, el pesebre donde se alimenta a la bestia. Lo tuyo es la acogida: el amor y la amistad se reúnen a tu alrededor, y los extraños comen en tu mesa.
Al-Tarf, the glance of the Lion. La mirada del León, antes de moverse. Lees una sala de un vistazo y guardas lo tuyo; los libros viejos avisan de pérdidas para el incauto, así que aprendiste a estar alerta.
Al-Jabhah, the forehead of the Lion, Regulus. La mansión de la estrella real: benevolencia y el afianzar lo construido. Te confían lo que debe mantenerse en pie; llévalo sin orgullo.
Al-Zubrah, the mane of the Lion. La melena: ganancia, comercio, y la liberación de lo retenido. Te va bien en el intercambio y en soltar; te va mal guardando rencores.
Al-Sarfah, the changer, Denebola. La mansión del giro: el tiempo, la cosecha, el cambio de estación. Sientes el giro antes de que llegue, y eres quien dice que es hora.
Al-Awwa, the barker, the Virgin's arm. La mansión de la cosecha y el matrimonio, de lo que madura en compañía. Tus ganancias son compartidas; construyes una casa tan fácilmente como una fortuna.
Al-Simak, the unarmed one, Spica. La espiga brillante: matrimonio, curación, paso seguro. Eres una presencia que asienta, con quien la gente se embarca.
Al-Ghafr, the covering. La mansión velada: cavar pozos, hallar lo enterrado. Miras debajo; encuentras agua donde otros ven polvo, y guardas cubiertas tus propias honduras.
Al-Zubana, the claws of the Scorpion. Las pinzas, que los griegos hicieron balanza: comercio, ganancia, el pesar las cosas. Negocias bien y liberas lo retenido.
Al-Iklil, the crown of the Scorpion. La corona: amistad y el afianzar lo construido en común. Unes a la gente a un propósito; la lealtad es tu moneda.
Al-Qalb, the heart of the Scorpion, Antares. El corazón rojo: una mansión de aviso en los libros viejos, de conspiración y caída de enemigos. Sientes con intensidad y guardas el cuchillo envainado; esa contención es todo el trabajo.
Al-Shaulah, the sting of the Scorpion. El aguijón alzado: el asedio de ciudades, la expulsión. Terminas lo que otros no pueden; úsalo con lo que merece terminar.
Al-Na'am, the ostriches. Las aves que bajan a beber y vuelven: la doma, el regreso de lo que te sirve. Amansas lo salvaje, animales y personas; la paciencia es tu método.
Al-Baldah, the district, the empty place. El tramo vacío de cielo: cosecha, ganancia, edificios que se sostienen. Necesitas espacio abierto para trabajar y dejas cosas en pie tras de ti.
Sa'd al-Dhabih, the luck of the slaughterer. La primera de las suertes: la fuga de cautivos, la cura del enfermo. Sales, y sacas a otros; estás en tu mejor momento cuando algo debe soltarse.
Sa'd Bula, the luck of the swallower. La suerte que traga: curación y la liberación de lo atado. Tomas las cosas enteras y las vuelves inofensivas; desatas nudos.
Sa'd al-Su'ud, the luck of lucks. La mansión más afortunada: matrimonio, victoria, la suerte del soldado. Las cosas te salen; el trabajo es merecerlo.
Sa'd al-Akhbiyah, the luck of the tents. La suerte de lo escondido: el guardar las cosechas y lo que crece sin verse. Proteges lo que aún es pequeño; tardas en mostrar tu mano.
Al-Fargh al-Awwal, the first spout of the water-jar. El primer vertido: amor, unión, el viajero a salvo. Das sin reserva y te dan; llevas a la gente a casa.
Al-Fargh al-Thani, the second spout of the water-jar. El segundo vertido: ganancia, comercio, el afianzar los muros. Terminas lo que el primer vertido empezó y lo haces durar.
Batn al-Hut, the belly of the Fish. La última mansión: matrimonio, el aumento de las cosechas, viaje seguro. Llevas el ciclo entero en ti; los finales son tus comienzos.
Tu carta en esta tradición, dibujada y nombrada. Sin tarjeta para empezar.